Improvisación

Bueno como este blog sólo lo leeis dos personas, me voy a atrever a copiar una improvisación que hice ayer y que está sin corregir, ni pienso hacerlo por el momento así que no os lo tomeis como algo serio porque no es más que un momento de aburrimiento sin precaución ninguna

Y la lluvia cae, y el tiempo avanza lento, arrastrándose, quemándome la piel.

Un día, y otro y otro y después… otro. Y las noches, nuestras noches, ésas que no compartimos. Ésas también llegan.

Y hoy me resguardo de la lluvia, y esta noche suspiraré por las palabras que no llegan. Odiaré aquellas que pedí y mis mejillas perderán su orgullo, reclamarán su dignidad y un llanto seco, una respiración ahogadora… sufriré la ignorancia y esperando esa despedida que nunca me concederás, volveré a esconderme en la distancia.

Bueno, eso es todo insisto en que no está corregido, ni revisado. Aún así para los listos que sé que hay muchos informo que el que se repita tanto “y” es completamente a propósito y tiene una función muy importante, lo he hecho completamente deliberado así que las críticas -siempre constructivas, por supuesto- pueden ahorrarse ese detalle.

Espero que aún así os guste, aunque sólo sea un poco. Besos para mis niñas y sobre todo: GRACIAS

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Sin adiós

Aunque ya volví,

hoy es el primer día que realmente regreso.

 

(Miro la llave nueva).

 

Hice lo mismo la última vez que nos vimos,

regresar con una llave cambiada que observaba

para no ver tu mirada.

 

Y ¿sabes? Te he añorado estos años,

aun sin tener derecho a hacerlo.

 

Sería terrible que te lo dijera ahora, ¿no?

 

Sólo dame otro minuto de egoísmo

para relegarte al eterno recuerdo, pues si algún día

llegas a saber lo mucho que te extraño

no podré no estar.

 

A menudo pretendo que no ocurre

porque nunca me imaginé sin ti.

 

Jamás pensé que fuera yo la que nunca estuvo.

 

Y ahora que lo veo, sé que

no he aprendido cómo quedarme con nuestro recuerdo, sé que

no voy a ser tan soberbia de disculparme, cuando espero ser

sólo un espíritu de tu ayer.

 

¿Quién enseñó a quién?

 

Quizás siempre supe cómo irme refugiada en tu calor

Quizás sólo estoy aprendiendo a no tenerte

Quizás sigo pensando que te tengo porque si no no tengo a quién desafiar.

 

Seguro (creo) que esta vez no te voy a encadenar a mi capricho infantil de cuando nos conocimos y pensaste que no sobreviviría a ti

Nadie (y menos yo)

se imaginaba que nunca fui tu presa encadenada por la adicción a la locura de tu extrañeza.

 

Será que me dormí por algo cuando no debiste decir te amo.

Quizás por eso esta insensata recuerda a diario

que no fui capaz de decir adiós antes de que tú tampoco lo dijeras.

 

Y ojalá esta tinta le regalara alas a la nostalgia de ti, ojalá se fuera a surcar esos mares lejanos en los que nunca nos separamos.

 

                                                                                                                             @paloma_albarracín

 

Añoranza repentina

He vuelto a tus palabras y ya no puedo dejarte.

La añoranza se ha instalado de nuevo con el vértigo de siempre y sólo necesito tu voz y tu risa. Tus eternas preguntas y las fugaces horas que alargamos al amparo de las sábanas.

¿Cuándo será que podrás encontrarme de nuevo?

Vuelve a este lado del aeropuerto

Deja que recorra tu espalda lunar a lunar, escribiéndonos en ellos para no decírtelo en voz alta.

¿Cuándo será que podrás encontrarme de nuevo?

Regálame una vez más la calidez del hola y el fuego del adiós que me acompaña hasta la siguiente vez que puedas encontrarme de nuevo.

@paloma_albarracín

Promesa

Entender es el punto que necesita todo ser. O no.

Conozco sin saber.

Yerro por la valentía que concede el miedo. Y fuerzo lo que no quiero.

Perderse, perderme.

La ella-yo que habita.

¡Qué más da el desgarro

que llega poco a poco bruscamente! 

Ahora sólo sé que puedo

no importa si debo

o si otros no pudieron;

yo sí. 

Puede que no haya sido siempre, 

pero lucharé por romperme y

volver a salir

Distinta. 

Con lo que en verdad lleva

dentro desde antes de ser. 

Derrumbe 

Qué lejano el tiempo aquel que planeabas ayer.
A veces las brechas no terminan de romperse en toda su profundidad y cada sacudida del tu mundo las abre más y más.
Tragando cada segundo y cada sílaba pronunciada con proyección en un futuro nada.
Desapareciendo el recuerdo del todo.
Magullando cada milímetro de la piel del eterno ahora.
Saluda cada golpe que venga, muchos ya confirmaron su asistencia en el lejano ayer y descienden raudos por la brecha hasta su destino.