Improvisación

Bueno como este blog sólo lo leeis dos personas, me voy a atrever a copiar una improvisación que hice ayer y que está sin corregir, ni pienso hacerlo por el momento así que no os lo tomeis como algo serio porque no es más que un momento de aburrimiento sin precaución ninguna

Y la lluvia cae, y el tiempo avanza lento, arrastrándose, quemándome la piel.

Un día, y otro y otro y después… otro. Y las noches, nuestras noches, ésas que no compartimos. Ésas también llegan.

Y hoy me resguardo de la lluvia, y esta noche suspiraré por las palabras que no llegan. Odiaré aquellas que pedí y mis mejillas perderán su orgullo, reclamarán su dignidad y un llanto seco, una respiración ahogadora… sufriré la ignorancia y esperando esa despedida que nunca me concederás, volveré a esconderme en la distancia.

Bueno, eso es todo insisto en que no está corregido, ni revisado. Aún así para los listos que sé que hay muchos informo que el que se repita tanto “y” es completamente a propósito y tiene una función muy importante, lo he hecho completamente deliberado así que las críticas -siempre constructivas, por supuesto- pueden ahorrarse ese detalle.

Espero que aún así os guste, aunque sólo sea un poco. Besos para mis niñas y sobre todo: GRACIAS

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Promesa

Entender es el punto que necesita todo ser. O no.

Conozco sin saber.

Yerro por la valentía que concede el miedo. Y fuerzo lo que no quiero.

Perderse, perderme.

La ella-yo que habita.

¡Qué más da el desgarro

que llega poco a poco bruscamente! 

Ahora sólo sé que puedo

no importa si debo

o si otros no pudieron;

yo sí. 

Puede que no haya sido siempre, 

pero lucharé por romperme y

volver a salir

Distinta. 

Con lo que en verdad lleva

dentro desde antes de ser. 

Derrumbe 

Qué lejano el tiempo aquel que planeabas ayer.
A veces las brechas no terminan de romperse en toda su profundidad y cada sacudida del tu mundo las abre más y más.
Tragando cada segundo y cada sílaba pronunciada con proyección en un futuro nada.
Desapareciendo el recuerdo del todo.
Magullando cada milímetro de la piel del eterno ahora.
Saluda cada golpe que venga, muchos ya confirmaron su asistencia en el lejano ayer y descienden raudos por la brecha hasta su destino.

No preguntes cómo lo sé.

Es fácil,  lo destruí en el segundo 2.

Lo hice

como siempre

Por no querer.

Por no saber querer.

Doce horas

Tropiezo de tanto intentar que salgas de mi mente,

deberías saber el efecto que consigues.

Todos deberíamos saber cómo afectamos los movimientos de los demás

aunque sean doce simples horas.

Doce horas para mí, para ti y tus sonrisas.

Para gritar que no puedo más, para salir de mí misma.

Descanso, calor. Soledad.

Un sonido melodioso y vuelves con vicio y energía renovados.

De nuevo un cuello, tu barba,

Dios…

Esa barba, ese cuello prohibido.

Mis hombros se han vuelto tuyos. Creían que iban a recibir lágrimas

y tu risa los ha marcado más profundo de lo que ninguna crema pueda liberar en unos pocos días.

No hay agujetas, sólo sudor e imágenes que aparecen porque sí, sin motivo, sin nada que las llame.

Vienen, igual que esas 12 horas sin tregua ni oxígeno.

La llamada

Anoche, de manera completamente improvisada, fui a ver La llamada al teatro Lara.

     Es cierto eso de que los mejores planes son los improvisados. A media tarde recibo un mensaje de una amiga:

«En mi muro he compartido unas invitaciones para el teatro. Corre, pide las tuyas».

Yo, obediente, hice mi reserva sin fijarme para qué eran, todo lo que sea teatro siempre es bienvenido y anhelado en mi vida.

     Y así, sin saberlo ni pensarlo, nos regalaron invitaciones para La llamada, si lo piensas resulta hasta romántico y coherente con la obra: recibimos la llamada.

     Debo reconocer que volví a casa con dolor de cabeza de lo que me reí. Resulta difícil explicar su argumento porque es uno de esos guiones sencillos, inocentes y divertidos de los que hace mucho que no disfrutaba en teatro (en el cine imposible, demasiada amargura por esos lares).

Para mí fue un regreso a la infancia y a la época del colegio (o instituto) y sus campamentos. Los actores componían una genial homogeneidad de infancia y actualidad para mi generación, las canciones, universales y las voces en directo, preciosas.

     Realmente, fue un paréntesis delicioso en una semana (más bien semanas y meses) tan estresantes.

Si alguien quiere o puede, os recomiendo verla, si puedo me encantaría repetir.

 

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Por si aún lo dudas

Creíste poder cambiar

te pensaste capaz de llegar:

una linda sonrisa

un poco de sinceridad

un pacto silencioso

y ahora retumba en tu mente.

Soñaste un destino

sabiendo que no era tuyo

quisiste conseguirlo

y ahora retumba en tu mente.

Todos los días vives

simulando que puede pertenecerte

odiando y hasta envidiándolo

y ahora retumba en tu mente.

Idiota

Ahora retumba en tu mente.

Ahora retumba en tus ojos.

Ahora retumba en tus oídos.

Y sólo puedo oír cómo te llaman.

¡Buitre!

Allí cuando fue

Tan lejos estás que no sé cuándo,

no sé qué es lo que no puedo evitar

no sé por qué no escapas de la cárcel de mi mundo,

excavas constantemente un túnel

hacia el lado contrario de la salida,

cada metro que avanzas

me obliga a crear más profundidad para ti,

no puedes entrar más, ¿por qué te empeñas?

¿Por qué no te llevas tu sonrisa

a ese momento anterior a conocernos?

¿Por qué no se la das y borras todo?